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Un gurú de la gestión de renombre internacional dijo una vez que la escuela de negocios de Harvard era como una puerta a través de la cual, si entra un joven brillante, saldrá como una persona brillante de todos modos.

El punto que estaba señalando era que no hay una gran adición de valor en Harvard, aunque una lectura un poco más ácida podría afirmar que lo que quiso decir es que la persona saldría aún brillante “a pesar” de Harvard.

En mi caso, recuerdo haber discutido más de una vez con directores de escuelas o universidades que decían que su institución había "producido" a alguien particularmente famoso o renombrado por sus logros.

Mis argumentos se basaban en el conocimiento que, de esos mismos claustros y en los mismos años y carreras, habían salido algunos ejemplos francamente deplorables con lo cual, esa institución parecía haber contribuido muy poco a “producir” los personajes de los que se jactaban, o, en su defecto, habían también “producido” lo contrario.

Y esto no habla mal de las escuelas y universidades, aunque las haya mejores y peores, y con más o menos recursos, pero sí de la creencia que es la institución la que produce personas de valor.

A mi modo de ver, la buena madera es la que genera el valor o lo trae consigo, es decir, son los individuos los que tienen logros, y los que se forman a si mismos de manera excepcional, y esto, sin importar donde estudien, pero aprovechando todo lo que se les brinda.

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